En nuestras aulas y oficinas se vive una realidad que pocos quieren ver: docentes perseguidos, acosados y castigados sin garantías mínimas de justicia.
El abuso de funciones y el acoso laboral se han convertido en armas silenciosas que destruyen carreras, familias y dignidades. Procesos arbitrarios, acusaciones sin pruebas, hackeos, difamaciones y discriminación forman parte de un entramado que erosiona la educación pública y convierte a los docentes en víctimas de violencia institucional.
Un docente acosado no solo sufre él: también sufren sus hijos, su familia y sus estudiantes, que aprenden en un clima de miedo y arbitrariedad.
No podemos seguir callando. El silencio protege al abusador, nunca a la víctima.
Exigimos ya:
- Procesos transparentes y justos.
- Protección contra la violencia digital y la difamación.
- Respeto pleno a la dignidad docente.
La educación pública no puede sostenerse sobre el miedo ni sobre la humillación. Defender a un docente es defender el derecho a enseñar y aprender en libertad.
https://es.scribd.com/document/914596188/Abuso-de-funciones-y-acoso-en-educacion




